4.14.2005

de luto

Y en el suave calor de su cuerpo me pasaba por la mente que hoy estaba sola, deseándote en la cama de otro; que mañana entenderías que era amor, pero sería demasiado tarde; que despertábamos de esta historia y éramos tres en la cama: vos, yo, y entre nosotros el amor, pasmado y tierno como el cadáver de un niño.

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